La primera semana corresponde, en realidad, a su período menstrual esto es porque la fecha de parto estimada se calcula desde el primer día de su último período menstrual.
Es al fin de la segunda semana que el espermatozoide fecundará al óvulo.
Semana 3 en esta semana el bebé ya está creciendo y desarrollándose. El óvulo fecundado pasa por un proceso de división celular que continúa dividiéndose a medida que se desplaza por la trompa de Falopio hacia el útero. Ciertos nutrientes, como ácido fólico, proteínas, calcio y hierro, son esenciales para la nutrición del bebé. El suplemento de ácido fólico es ideal que se haya comenzado a tomar antes de la concepción. Al final de esta semana, el blastocito se adhiere al endometrio, que es la pared del útero. Este proceso se denomina “implantación”. La implantación en el útero es una conexión esencial, ya que el endometrio proporcionará nutrientes al embrión en desarrollo y será el encargado de eliminar desechos. Con el tiempo, esta zona de implantación se convertirá en la placenta.
En la cuarta semana del embarazo, el embrión consta de dos capas de células (el epiblasto y el hipoblasto) que se desarrollarán hasta formar los órganos y las partes del cuerpo del bebé. En esta semana también se desarrollan el amnios y el saco vitelino. El amnios contiene el líquido amniótico, recubrirá y protegerá al embrión en desarrollo y el saco vitelino producirá sangre y ayudará a alimentar al embrión hasta que la placenta lleve a cabo esta función.
