Semanas 37, 38, 39 y 40

En la semana 37 al bebé se lo considera a término. Todavía no ha dejado de crecer. Después de esta semana la madre puede perder el tapón mucoso que selló el útero. El tapón mucoso puede perderse unas semanas, días u horas antes del parto.
Dado que el bebé está encajado en la pelvis, la madre tendrá la vejiga comprimida y sentirá ganas de orinar muy seguido.
En la semana 39 la mayor parte de la vérnix que cubría la piel del bebé ha desaparecido. La madre le ha suministrado anticuerpos al bebé a través de la placenta, que ayudarán al sistema inmunológico del bebé a luchar contra infecciones en los primeros meses de vida.
La ruptura de la bolsa de líquido amniótico, puede ocurrir en cualquier momento. A muchas mujeres recién se les rompe la bolsa en el momento del parto. A otras, el médico tiene que romperles la bolsa para poder comenzar el parto o para acelerarlo.
Los bebés que nacen en la semana 40 pesan, en promedio, 3,3 Kg y miden unos 51 centímetros. Los recién nacidos, por lo general, tienen la cabeza deformada temporalmente, por haber tenido que pasar por el canal de parto. Esto se les pasa algunas horas o días después del parto.
La primera etapa del parto consiste en contraer el útero a intervalos regulares. La segunda etapa del parto es cuando se puja para hacer pasar al bebé por el conducto vaginal para que el bebé salga de la madre. La tercera etapa es cuando se expulsa la placenta.
Si pasa más de una semana de la fecha estipulada de parto y el bebé no nace, se realizará una prueba, que controla el ritmo cardíaco y el movimiento fetal, para asegurarse de que el bebé esté recibiendo el oxígeno necesario y que el sistema nervioso responde correctamente. Si el trabajo de parto no progresa el médico inducirá el parto rompiendo las membranas o administrándole la hormona oxitocina u otra medicación.