Salud

Hay parejas que renuevan la actividad sexual con el embarazo de la mujer, otras suspenden la actividad sexual durante todo el embarazo. Los estudios muestran que en el primer trimestre sólo un 10-15% de mujeres incrementan el deseo sexual, un 20 a 50 % mantienen igual nivel de deseo y un 40 % disminuye el deseo sexual. El motivo más común en el primer trimestre es que temen lastimar al embrión. En realidad, salvo situaciones particulares de advertencia médica, no hay ningún momento del embarazo en que deba prohibirse el acto sexual si este transcurre normalmente.

Desde el cuarto mes los estudios demuestran que el 75 % de las mujeres incrementan el deseo sexual. El tercer semestre es el período donde los cambios corporales se dan en su mayor extensión. Al rededor de un 60% de las mujeres no están cómodas con su cuerpo y a eso atribuyen el que disminuyan sus deseos y actividades sexuales. Si bien las dificultades posturales son mayores no deberían impedir una actividad sexual deseada. Es la etapa con pedidos de mayores mimos y cuidados.

En esta etapa las posturas coitales habituales deben cambiarse para seguir disfrutando de una buena actvidad sexual. La posición más común es la mujer colocada con los pies sobre el piso y de espaldas sobre la cama, con las nalgas en el borde de la misma. La posición del varón sobre la mujer resulta a partir de un momento impracticable. Por otro lado esta contraindicada la posición de la mujer sobre el varón.

Las contraindicaciones para el coito durante el embarazo son pocas: hemorragias, rotura prematura de membrana y hipercontractilidad uterina. La placenta previa, la incompativilidad cervical o antecedentes de parto prematuro etc. son contraindicaciones relativas que deben ser evaluadas por un médico.